Cuando pensamos en Fonoaudiología, es frecuente asociarla con niños que tienen dificultades para pronunciar determinados sonidos o que tardan más de lo esperado en comenzar a hablar.
Sin embargo, el campo de la Fonoaudiología es considerablemente más amplio.
Comunicarnos, comprender el lenguaje, expresar nuestras ideas, utilizar nuestra voz, escuchar y deglutir son funciones que forman parte de nuestra vida cotidiana y que pueden presentar dificultades en diferentes momentos de la vida.
La Fonoaudiología se ocupa de la evaluación, prevención e intervención de diferentes funciones relacionadas con la comunicación humana y la deglución, considerando las necesidades particulares de cada persona.
HABLAR Y COMUNICARNOS NO SON EXACTAMENTE LO MISMO
Hablar es una de las formas que utilizamos para comunicarnos, pero la comunicación humana es mucho más compleja.
Para mantener una conversación necesitamos comprender lo que otra persona nos dice, seleccionar palabras, organizar ideas, construir oraciones, producir sonidos de manera coordinada e interpretar elementos como el tono de voz, los gestos y el contexto.
Por eso es importante distinguir algunos conceptos.
El lenguaje corresponde al sistema que nos permite comprender y expresar ideas mediante palabras, oraciones y otras formas de representación.
El habla, en cambio, corresponde a la producción motora de los sonidos que utilizamos para comunicarnos oralmente.
Una persona puede, por ejemplo, comprender perfectamente una conversación y saber exactamente qué quiere decir, pero presentar dificultades para producir determinados sonidos. Otra puede articular claramente las palabras, pero tener dificultades para comprender instrucciones o construir mensajes complejos.
Son dificultades diferentes y, por lo tanto, requieren evaluaciones e intervenciones diferentes.
EL LENGUAJE COMIENZA A DESARROLLARSE DESDE LOS PRIMEROS AÑOS
Durante la infancia se producen cambios extraordinarios en nuestra capacidad para comunicarnos.
Los niños comienzan progresivamente a reconocer sonidos, comprender palabras, utilizar vocabulario, combinar palabras en oraciones y participar en conversaciones cada vez más complejas.
Existe una variabilidad normal en este desarrollo. No todos los niños adquieren exactamente las mismas habilidades a la misma edad.
Sin embargo, cuando las dificultades para comprender o utilizar el lenguaje son persistentes y afectan significativamente la comunicación cotidiana, puede ser necesario realizar una evaluación.
Una de las condiciones estudiadas en este ámbito es el trastorno del desarrollo del lenguaje (TDL), caracterizado por dificultades persistentes en la adquisición y uso del lenguaje que no pueden explicarse por una causa biomédica conocida.
La investigación muestra que estas dificultades pueden repercutir más allá de la comunicación. El lenguaje participa en el aprendizaje, la interacción social y numerosas actividades cotidianas.
Por ello, identificar tempranamente dificultades persistentes permite comprender mejor las necesidades del niño y determinar si requiere intervención.
ESCUCHAR TAMBIÉN FORMA PARTE DE LA COMUNICACIÓN
Para desarrollar y utilizar el lenguaje oral necesitamos recibir adecuadamente información auditiva.
Las dificultades auditivas pueden presentarse desde el nacimiento o aparecer posteriormente y tener distintos grados de intensidad.
En niños, una alteración auditiva puede interferir con el acceso al lenguaje durante períodos especialmente relevantes del desarrollo. En adultos, la pérdida auditiva puede dificultar conversaciones, actividades laborales y participación social.
Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en The Lancet Public Health encontró que el uso de dispositivos auditivos se asociaba con una reducción del riesgo de deterioro cognitivo a largo plazo y con mejoras cognitivas a corto plazo en personas con pérdida auditiva, aunque los autores también señalaron las limitaciones de la evidencia disponible (Yeo et al., 2023).
Más allá de estos posibles efectos, la audición cumple una función evidente en nuestra capacidad de comunicarnos y participar en el entorno.
Por ello, cuando existen dificultades persistentes para escuchar conversaciones, necesidad frecuente de pedir que repitan lo dicho o problemas para comprender el habla en ambientes ruidosos, puede ser conveniente evaluar la función auditiva.
NUESTRA VOZ TAMBIÉN PUEDE NECESITAR CUIDADO
La voz es otra herramienta fundamental de comunicación.
Profesores, cantantes, actores, vendedores y muchas otras personas utilizan su voz intensamente durante su jornada laboral. Sin embargo, las dificultades vocales pueden aparecer en cualquier persona.
Ronquera persistente, fatiga al hablar, cambios en el tono, molestias durante el uso de la voz o necesidad constante de realizar esfuerzo para ser escuchado pueden indicar la necesidad de una evaluación.
Las intervenciones fonoaudiológicas pueden trabajar aspectos relacionados con la producción y utilización eficiente de la voz, dependiendo de la causa del problema.
La evidencia disponible muestra que la terapia de voz puede mejorar diferentes parámetros vocales en personas con disfonía funcional, aunque el tratamiento debe seleccionarse según las características específicas del cuadro.
Esto es especialmente importante porque un cambio persistente de la voz no debería atribuirse automáticamente a un “mal uso”. En determinadas situaciones puede ser necesario complementar la evaluación fonoaudiológica con una evaluación médica de las estructuras involucradas.
LA FONOAUDIOLOGÍA TAMBIÉN INTERVIENE EN LA DEGLUCIÓN
Existe otro ámbito de la Fonoaudiología que suele ser menos conocido: la deglución.
Tragar parece una acción sencilla porque normalmente la realizamos de manera automática. Sin embargo, requiere la coordinación precisa de diferentes estructuras y sistemas.
Después de determinadas enfermedades neurológicas, lesiones, cirugías o durante algunos procesos asociados al envejecimiento, esta función puede alterarse.
La dificultad para tragar se denomina disfagia.
Puede manifestarse mediante tos o sensación de atoramiento al comer o beber, dificultad para movilizar determinados alimentos, cambios en la voz después de ingerir líquidos, sensación de que el alimento queda detenido o tiempos de alimentación excesivamente prolongados, entre otras señales.
La disfagia puede afectar la hidratación, nutrición y seguridad de la alimentación. En determinadas circunstancias también puede aumentar el riesgo de que alimentos o líquidos ingresen a la vía respiratoria.
Por eso, su evaluación e intervención requieren especial atención profesional.
LAS DIFICULTADES DE COMUNICACIÓN PUEDEN AFECTAR NUESTRA PARTICIPACIÓN
Comunicarnos no es solamente transmitir información.
La comunicación nos permite establecer relaciones, estudiar, trabajar, expresar necesidades, participar en decisiones y desenvolvernos de manera autónoma en distintos contextos.
Por esta razón, una dificultad de habla, lenguaje, voz o audición puede tener consecuencias que van más allá de la función específica comprometida.
Por ejemplo, las dificultades lingüísticas durante la infancia se han relacionado con distintos aspectos de la participación social. Un metaanálisis encontró una asociación entre las habilidades lingüísticas y la competencia social en niños con trastorno del desarrollo del lenguaje (Wieczorek et al., 2024).
En adultos, las alteraciones adquiridas del lenguaje, como la afasia después de un accidente cerebrovascular, también pueden afectar profundamente la participación cotidiana. Una revisión Cochrane encontró evidencia de que la terapia del lenguaje y habla puede producir mejoras en comunicación funcional, lectura, escritura y lenguaje expresivo en personas con afasia posterior a un accidente cerebrovascular (Brady et al., 2016).
Por ello, el objetivo de la intervención no debería reducirse exclusivamente a “pronunciar correctamente” o mejorar el resultado de una prueba.
En muchos casos, el objetivo final es facilitar que la persona pueda comunicarse y participar de manera efectiva en su vida cotidiana.
¿CUÁNDO PUEDE SER ÚTIL CONSULTAR A UN FONOAUDIÓLOGO?
Una evaluación fonoaudiológica puede ser pertinente en diferentes etapas de la vida.
Durante la infancia puede ser recomendable cuando existen dificultades persistentes en el desarrollo del lenguaje, comprensión, expresión, producción de sonidos, fluidez o comunicación.
En adolescentes y adultos puede ser útil frente a dificultades de voz, audición, habla o lenguaje, así como después de determinadas lesiones o enfermedades neurológicas.
También puede ser necesaria cuando aparecen dificultades para tragar alimentos o líquidos.
Lo importante es comprender que no todas las dificultades de comunicación tienen el mismo origen ni requieren la misma intervención.
Por eso, más que preguntarnos solamente:
“¿Habla correctamente?”
puede ser útil preguntarnos:
“¿Puede comprender, expresarse, escuchar, comunicarse y participar adecuadamente en las actividades de su vida cotidiana?”
La Fonoaudiología aborda precisamente estas funciones, buscando favorecer algo que utilizamos durante toda nuestra vida: nuestra capacidad para comunicarnos con los demás y desenvolvernos de manera segura y autónoma en nuestro entorno.
REFERENCIAS
Brady, M. C., Kelly, H., Godwin, J., Enderby, P., & Campbell, P. (2016). Speech and language therapy for aphasia following stroke. Cochrane Database of Systematic Reviews, (6), CD000425.
https://doi.org/10.1002/14651858.CD000425.pub4
Law, J., Garrett, Z., & Nye, C. (2004). The efficacy of treatment for children with developmental speech and language delay/disorder: A meta-analysis. Journal of Speech, Language, and Hearing Research, 47(4), 924–943.
https://doi.org/10.1044/1092-4388(2004/069)
Wieczorek, K., Kümmerling-Meibauer, B., & Gagarina, N. (2024). The association between language and social competence in children with developmental language disorder: A systematic review and meta-analysis. Journal of Speech, Language, and Hearing Research, 67(1), 224–242.
https://doi.org/10.1044/2023_JSLHR-23-00221
Yeo, B. S. Y., Song, H. J. J. M. D., Toh, E. M. S., Ng, L. S., Ho, C. S. H., Ho, R. C. M., Merchant, R. A., & Tan, B. K. J. (2023). Association of hearing aids and cochlear implants with cognitive decline and dementia: A systematic review and meta-analysis. The Lancet Public Health, 8(5), e329–e339.
https://doi.org/10.1016/S2468-2667(23)00048-8
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